La Sección Social nº 1 del Tribunal Instancia de Sabadell ha estimado la demanda interpuesta frente al Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) y ha declarado en situación de Incapacidad Permanente Absoluta a una trabajadora familiar afectada por un cuadro clínico complejo y de carácter crónico.
La trabajadora, con profesión habitual de trabajadora familiar, había sido declarada en octubre de 2023 en situación de incapacidad permanente total derivada de enfermedad común.
Sin embargo, tras la interposición de la correspondiente reclamación previa y posterior demanda judicial, el tribunal ha considerado acreditado que las limitaciones funcionales superan el ámbito de su profesión habitual e impiden el desempeño de cualquier actividad laboral con un mínimo de rendimiento y continuidad.
La sentencia recoge un cuadro clínico severo y objetivado mediante prueba pericial médica, entre el que destacan,Síndrome de fatiga crónica grado III-IV,Fibromialgia grado III,Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple,Disautonomía con intolerancia ortostática (POTS),Mareo perceptual postural persistente,Disminución objetiva de la capacidad funcional (VO₂ máx. del 58%),Umbral de seguridad fisiológico de 2,5 METS,Malestar postesfuerzo objetivado
El juzgado otorga especial relevancia a la prueba pericial practicada en el juicio, que incorpora valoración funcional objetiva mediante prueba de esfuerzo y test de reserva aeróbica.
La resolución concluye que las dolencias son crónicas, persistentes y no susceptibles de mejoría funcional significativa, generando fatiga severa, dolor generalizado, intolerancia a la bipedestación, mareos e incapacidad para mantener un rendimiento laboral regular, incluso en trabajos sedentarios.
El tribunal declara a la demandante en situación de Incapacidad Permanente Absoluta para todo trabajo, condenando al INSS a abonarle una pensión vitalicia del 100% de su base reguladora
Esta resolución refuerza una línea jurisprudencial cada vez más consolidada: la valoración de la incapacidad permanente debe centrarse en la capacidad funcional real y residual del trabajador, no únicamente en el diagnóstico clínico.
En patologías como el síndrome de fatiga crónica, la fibromialgia o la sensibilidad química múltiple, donde la limitación no siempre es visible pero sí objetivable mediante pruebas funcionales, resulta esencial una correcta estrategia probatoria. La sentencia demuestra la importancia de aportar informes médicos actualizados y pericial especializada que acrediten la afectación global y su impacto en la empleabilidad real.
La trabajadora , ha sido defendida por el abogado J. Enrique Molina Barranco, de Molina Advocats i Consultors, cuya estrategia probatoria y pericial especializada ha resultado determinante para acreditar la incapacidad absoluta.