El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha confirmado el reconocimiento de la Incapacidad Permanente Absoluta a una trabajadora afectada por un grave cuadro de patologías musculoesqueléticas y degenerativas que le impedían desarrollar cualquier actividad laboral con las mínimas garantías de eficacia, continuidad y rendimiento.
La resolución, dictada el 24 de mayo de 2026, desestima el recurso presentado por el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) y confirma íntegramente la sentencia dictada previamente por el Juzgado de lo Social de Sabadell, consolidando así el derecho de la trabajadora a percibir una pensión de incapacidad permanente absoluta.
La trabajadora presentaba un importante deterioro físico derivado de múltiples patologías de carácter crónico y degenerativo, entre las que destacan: Fibromialgia con afectación severa, Poliartropatía degenerativa generalizada, Hernias discales lumbares y cervicales, Espondilosis y osteocondrosis cervical, Poliartralgias generalizadas y Crisis osteomusculares persistentes desde hace más de diez años.
La Sala pone de relieve que la fibromialgia cursaba con afectación severa y que la trabajadora había sido derivada a la Unidad del Dolor, constatándose una evolución crónica y persistente de sus dolencias.
El Instituto Nacional de la Seguridad Social sostenía que las limitaciones funcionales no alcanzaban la gravedad suficiente para justificar una incapacidad permanente absoluta.
Sin embargo, el Tribunal comparte plenamente la valoración realizada por la magistrada de instancia y concluye que las patologías acreditadas limitan a la demandante para desarrollar cualquier actividad laboral, independientemente de su naturaleza o exigencia física.
La sentencia destaca que la combinación de fibromialgia severa, poliartropatía degenerativa generalizada y múltiples afectaciones vertebrales constituye un cuadro clínico incompatible con el desempeño regular de cualquier profesión u oficio.
Este pronunciamiento vuelve a poner de manifiesto que, en los procedimientos de incapacidad permanente, no basta con acreditar un diagnóstico médico, sino que resulta esencial demostrar cómo las patologías afectan de manera efectiva a la capacidad laboral de la persona trabajadora.
En enfermedades como la fibromialgia o los procesos degenerativos generalizados, la controversia suele centrarse precisamente en la intensidad de las limitaciones funcionales y en su repercusión sobre la actividad profesional.
La trabajadora ha estado representada durante todo el procedimiento por el abogado Enric Molina, de Molina Advocats i Consultors, quien centró la estrategia procesal en acreditar la gravedad de las limitaciones derivadas de las patologías padecidas y su impacto real sobre cualquier actividad laboral.
Esta resolución supone un nuevo éxito judicial para el despacho en materia de incapacidad permanente y refuerza la línea jurisprudencial que reconoce el derecho a la incapacidad permanente absoluta cuando las dolencias crónicas y degenerativas generan una pérdida global de la capacidad de trabajo.